IV. La lluvia,
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.
Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.
Oliverio Girondo
La razón por la que elegí este poema es porque me sentí increíblemente identificada. Soy esa clase de personas a las que les encanta caminar bajo la lluvia, escuchando música con los auriculares. Claramente, este hermoso pasatiempo me trajo muchos resfríos, pero aún así, no puedo evitar amarla, amar como hace contacto con mi piel, purificando cada parte de mi ser, transmitiendo esa paz junto con un poco de melancolía que te hace rememorar momentos pasados, sentimientos que quedaron atrás o simplemente te hace reconsiderar varios aspectos de tu presente, te hace pensar en todo y, a la vez, en nada. Sin embargo, lo que, desde mi punto de vista resalta es la frase "escucho, durante horas, el ritmo de las gotas que manan de mi carne, como de una gotera". La primera vez que leí el texto pensé que hablaba de escuchar la lluvia, esa tranquilidad que uno experimenta en esos casos. Yo solía leer un libro, sentada en mi sofá mientras de fondo tenía ese hermoso sonido, el cual no siempre valoramos. Solía leer por horas, pero había momentos en los que miraba por mi ventana y me replanteaba muchas cosas y solía ponerme triste, pero a la vez, bendecida. No obstante, al volver a leer esa parte encontré otro sentido. Quizás soy un poco depresiva y llorona, pero es ese significado el que hizo que eligiera el texto de Oliverio Girondo. Muchas veces, mientras todos mis sentidos se daban cuenta de que estaba lloviendo, sentía como algunos pensamientos oprimían mi corazón y, junto con las gotas de lluvia, me desahogaba.
Para mi, el punto resaltante es como una simple lluvia puede llenarnos de tantos pensamientos contradictorios. Es impresionante como un fenómeno atmosférico puede causarnos tantos sentimientos juntos como la nostalgia, la tristeza, también felicidad y serenidad, entre otros.
(Fue una tarea para la facultad, que me tocó una parte de mi corazoncito, por lo cual, quise compartirla. Un beso.)
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